Buscar este blog

martes, 3 de junio de 2014



Ciclos y Estilo de Vida
Citas de Yogu Bhajan con comentarios de Pritampal Singh

EL VIAJE DE LA VIDA 

PODEMOS VIVIR TODA NUESTRA VIDA EN AUTOMÁTICO. Pero eso no es vivir, eso es sobrevivir. No hay virtud humana en eso. Como ser humano tenemos el potencial de vivir una vida sana, feliz y santa independientemente de nuestras circunstancias. Vivir de esta manera comienza con un claro entendimiento de quiénes somos como seres humanos, el concepto que tenemos de nosotros mismos, nuestra identidad individual y nuestro propósito. Ese sentido del propósito es como un imán que atrae oportunidades y nos da un sentido de dirección. Nutridos por un sentido exacto de dónde estamos y hacia adónde vamos en los ciclos de la vida, logramos fructificar gracias a los hábitos que cultivamos y la autodisciplina que practicamos. 

Conciencia, Identidad, Vitalidad 

Para un yogui, esta vida es un viaje del alma. Nuestras circunstancias –familia, nacimiento, genética y cultura— son simples fases del encuentro de nuestra alma con el destino y la oportunidad de cumplimentar su propósito, de experimentar su propia Infinitud, y desarrollar calibre y carácter. Esta vida es realmente el circo del alma. Las 81 facetas de nuestra mente junto con nuestras muchas partes –diez cuerpos, los chakras, y las subpersonalidades– son los actores. Como los más grandes circos del pasado, los circos del alma tienen tres círculos en los cuales nosotros actuamos los tres ciclos del éxito y el cambio, los que se relacionan con las tres facetas claves de nuestra vida: conciencia e identidad; inteligencia y significado; vitalidad y modo de vida. Estos ciclos toman 7 años, 11 años y 18 años respectivamente. Son precisamente estas restricciones del tiempo y los ciclos y biorritmos de la vida las que nos dan la experiencia de elegir y el chance de la excelencia. 

En cada punto de nuestra vida nosotros continuamos desarrollándonos. Nosotros cambiamos, aprendemos, nos adaptamos y obtenemos maestría en nuevas habilidades por cada nuevo desafío. Esos desafíos vienen de ondas dinámicas del desarrollo interno que nos hace madurar y también, del cambio constante de las circunstancias que nos rodean. A través de este ciclo inclemente de desarrollo, tenemos un destino que cumplimentar. Así como la semilla alcanza un florecimiento y crea más semillas, nosotros florecemos o maduramos como seres humanos y elevamos a otros para que vivan también una vida feliz. En una vida bien vivida estamos satisfechos en cada momento; estamos siempre presentes y conscientes de nuestro destino; vivimos una vida llena de propósito. 


Una Vida Llena de Propósito 


El distintivo de una vida llena de propósito es el carácter y la integridad. La integridad es al carácter como la lluvia es a las plantas, ese anhelo de florecer. Afilamos nuestra integridad bajo la presión de la fatalidad, que nos desvía de nuestro propósito, nubla nuestra claridad con urgencias emocionales y remplaza el propósito por la necesidad. El carácter es considerado como una fuerza que gradualmente hace visible la proyección invisible del alma a través de nuestras acciones. No es sólo una colección de características, creencias o estados psicológicos. Es la unión de los lados finito e Infinito de nuestra moneda espiritual. El carácter se torna completamente visible cuando realizamos nuestro destino. 

Yogi Bhajan pudo ver esta cualidad de destino y carácter en cada estudiante. Vió que la batalla entre fatalidad y destino en cada persona era tangible y fenomenal. Como Maestro él siempre eligió ver el destino, y hacer que la persona despertara para ayudarle a cerrar la brecha entre personalidad y destino. Él explicó lo que significaba tener un destino como ser humano y como un alma individual, y esclareció cómo la fatalidad era un socio (de importancia) equivalente en el juego del alma. En el circo del alma el acto de malabarismo con la fatalidad y el destino tiene el primer lugar en cartelera. 


¿Quién soy yo y qué es lo que sé? Estas son preguntas que cada ser humano debe hacerse a sí mismo. Él debe percatarse de lo desconocido en él y volverse un ser totalmente conocido. Esto es el destino. 
Las Enseñanzas de Yogi Bhajan, p. 36 


¿Qué es el destino del hombre? El destino del hombre es fundirse con el Infinito. No sólo deberías saberlo, deberías experimentarlo. Experimentar en ti mismo la vastedad del Infinito es el objetivo de la vida humana. 
Las Enseñanzas de Yogi Bhajan, p.50 


Todos tenemos una oportunidad de realizar nuestro destino como seres humanos. Nosotros estamos también cumplimentando un destino como un individuo que hace destacar su carácter. 



No hay un sólo ser humano que pueda escribir su destino, excepto Aquel que escribe el destino de todos. 
Las Enseñanzas de Yogi Bhajan, p. 81 


Lo que eres, eres, y el destino es el destino. Convierte a un perro en un emperador y aún así él lamerá la piedra de amolar. 
Las Enseñanzas de Yogi Bhajan, p. 56 



La Fatalidad y el Destino 


El destino viene de nuestra totalidad, de nuestro Ser Infinito. Proviene de todas las acciones, pensamientos, bendiciones y proyecciones que componen acumulativamente nuestros cursos de vida. Pero somos una realidad viviente que conecta los pensamientos y las palabras con el Infinito. Cuando podemos proyectar, rendirnos, volvernos calmados entonces cocreamos ese destino. Podemos re escribirlo dentro de nuestro propio Ser Infinito. Este es el poder de la meditación, Kundalini Yoga y la tecnología del Shabd Guru. 


El campo magnético en el que opera la corriente de la vida computariza pensamientos y está conectado con la Computadora Suprema; esta (conexión) es conocida como destino. 
Las Enseñanzas de Yogi Bhajan, p.183 

En Kundalini Yoga compartimos el conocimiento y la experiencia que nos ayudan a ganarle al desafío de nuestra fatalidad. En este extracto, Yogi Bhajan comparte una única ventana en la naturaleza de la fatalidad y el destino: 


Hay una frase muy especial del Mul Mantra: Akal Moorat, nos dice que la vida es especial. Nosotros los Sikhs aceptamos la vida como un regalo, un don ganado por todo lo bueno que hicimos en las vidas pasadas. Por eso es que cada uno de ustedes nace con un talento especial. Hay mucha gente que me odia porque yo veo sus talentos especiales. No veo toda la otra parafernalia. Y eso es un error: perdónenme por eso. No he aprendido todavía a verlos a ustedes (de una manera completa). La naturaleza me ha hecho ciego en un sentido: no los puedo ver excepto por su aura, su línea del arco, que es su base, su don. 

Tú sabes cuando tú fundamentas tu vida en algo, a eso se le llama destino. Y cuando la luz se ha alejado de ti y la oscuridad ha venido, a eso llamamos fatalidad. De modo que estás sujeto a la luz y a la oscuridad. Estás sujeto al destino y a la fatalidad. 

Un día uno de mis grandes estudiantes, un Mukhia, se fue. Así que yo me puse a orar, como si mi hijo hubiera muerto. Aquel día yo me volví muy directo. 

Yo le dije a Dios, “Mira Dios, espera un minuto, ¿qué crees que estoy haciendo? No había nada de malo en él y él dejó el Dharma. Él ha dejado todo. Contéstame. Él tiene ese destino positivo, yo lo vi. No estoy equivocado. ¿Por qué ocurrió esta tragedia? En mi devota conversación yo vi el destino de mi estudiante. Pero ese día Dios fue misericordioso; yo vi también a la fatalidad sonriendo. 

La fatalidad dijo: “Todo está en tus manos, yo no tengo nada que hacer. Mantenme ocupada también”. 

Yo pregunté: “Fatalidad, ¿por qué es así? Dios da el destino”. 

Y la fatalidad dijo: “Dios me creó a mi también. Yo soy la prueba de la Academia. Si aprueba, entonces la persona lo logra. Ellos se cualifican”. 

Yo dije: “¿Cómo es eso? 

Ella dijo: “Yogi, deja de hablar conmigo. No pierdas tu tiempo. ¿Recuerdas que hay un Yogi Bhajan? 

Yo dije: “Sí, tú estás hablando de mí”. 

Ella dijo: “Te estoy haciendo una pregunta directa, respóndeme”. 

Yo dije: “Sí, hay un Yogi Bhajan, yo lo conozco bien”. 

Ella dijo: “Tú no lo conoces nada. Son sus enseñanzas y permíteme citarlo. “Tú vas hacia tu destino a través de la prueba de la fatalidad”. 

Yo dije: “Pero eso es lo que las escrituras dicen”. 

Ella añadió: “No, las escrituras lo dicen y tú lo dices también. Eso es la vida. Siempre pasamos a través del valle de la muerte para alcanzar el valle de los cielos”. 

Y de eso se trata la vida. Yo he incluso visto a alguien que fue a la universidad y no pasó el examen y recibió el título. Pasa exactamente lo mismo en la vida espiritual. Dios te garantiza el destino, y también te da la fatalidad para probarte. 

Y mientras hablábamos, la fatalidad me dijo una gran cosa. Ella dijo: “Yogi, cuenta los pasos básicos hacia Dios”. 

Le dije: “Saram Pad, karam pad, shakti pad, sahej pad y sat pad”. 

Ella contestó: Yo soy la maestra de shakti pad, ese reino me pertenece, así que no me desafíes”. 

Desde entonces, yo he estado tratando de aprender y de ser un estudiante otra vez para tolerar la fatalidad. Y realmente yo me enamoré de la fatalidad porque te lleva a una confrontación con todo tu karma en la menor cantidad de tiempo. 


Mujeres en Entrenamiento, “Crossroads of Crisis”, 28 de junio, 1987 

La fatalidad nos confronta a cada uno de nosotros de formas únicas con nuestra debilidad y nuestra historia. Para obtener excelencia, para mostrar calibre, para actuar desde nuestro carácter y nuestra conciencia, pagamos el karma y nos despertamos extáticamente a ese momento. No habrá tal satisfacción profunda, tal encuentro profundo con nuestro Ser, sin semejante fatalidad activa y engañosa. 


Reconoce y Eleva 


Nosotros abrazamos cada uno de los ciclos de la vida, los incidentes de la fatalidad y las circunstancias directamente con nuestra gracia y nuestra conciencia. Nosotros, ni evadimos, ni buscamos. Reconocemos y elevamos. Esa es la actitud fundamental de un Yogui Kundalini. Tenemos muchas herramientas a nuestra disposición. 

Para mantener nuestra mente alineada con nuestro propósito, necesitamos experiencia dentro de nosotros en la que podamos confiar; no necesitamos creencias externas, sin importar cuán reconfortantes o seguras éstas parezcan. Si nuestra experiencia es auténtica y profunda, nosotros tomamos conciencia de nuestras capacidades de escuchar, de aprender, de ser humildes y de ser capaces de inclinarnos con reverencia ante el Infinito. Sin embargo, el patio de recreo del ego espiritual está en el sentimiento o en la creencia de que nuestra propia experiencia es de alguna manera mejor que la de los otros. Efectivamente nosotros nos metemos en un juego finito cuando deberíamos estar jugando sólo en el campo de lo Infinito. Comparamos y aislamos. Nosotros permitimos que nuestras emociones insatisfechas racionalicen una ideología o un método y perdemos contacto con la simple bondad y humanidad que son esenciales para una vida espiritual. 

Yogi Bhajan compartió una técnica para vacunar a la mente contra el ego espiritual: leer el Siri Guru Granth Sahib e inclinarse en reverencia ante él para calmar la mente y escuchar. Pero aún siendo esta técnica tan perfecta para los que la usan, puede ser distorsionada por aquellos que utilizan el dharma como refugio o seguridad para el ego espiritual. Las técnicas del dharma están para ser usadas y confrontar directamente tu fatalidad, para escoger transmitir tu carácter y tu calibre. En esta cita la palabra “Gurú” tiene dos connotaciones: la confrontación con la sabiduría, que es impersonalmente personal y está más allá de tus juegos mentales, y los shabds y las palabras del Siri Guru Granth Sahib. 


El Gurú es el factor orientador entre tu mente y Dios. La palabra del Gurú puede guiar tu mente hacia Dios. 

Un estudiante preguntó, “¿No puedo yo guiarme a mí mismo?” 

Yo le respondí:“No”. 

Sin el gurú hay oscuridad. Sin el gurú la conciencia no viene. Y es esa la verdadera prueba de la vida. Y es eso lo que tenemos que entender. 

Yo estaba hablando conmigo mismo. Yo pregunte: “¿Qué hay de malo en mi?” Debe haber algo malo en mí. Y encontré la respuesta en un segundo. Yo sólo creo en el destino, leo el destino, y deseo que la persona vaya a su destino. No considero que la fatalidad sea importante, cuando (en realidad) la fatalidad y el destino están realmente en equilibrio. Algunas veces, en la vida de ciertas personas, la fatalidad se hace muy poderosa. 

Entonces, ¿cuál es la solución para que la fatalidad no se torne importante, poderosa? Si tu ancla es el Gurú entonces la fatalidad no se tornará importante, no se tornará poderosa. Ese es el secreto. 

Es como esas boyas en el océano donde los botes están anclados. El bote está amarrado a una boya que está firmemente anclada al fondo. No importa lo que pase, esa boya salta y el bote salta con ella y continúan flotando sobre los golpes de la marea. Cuando todo está en calma, la boya está allí y el bote está allí. Eso es el ancla. Cuando tus asuntos están ondulantes, agitados y en turbulencia, baja tu ancla. Lee al Gurú y escucha. 


Romance Reality II, p. 102, 6 de marzo de 1984 


La Autodisciplina para Seleccionar nuestros Hábitos 


Para ser feliz y espiritualmente brillante necesitamos practicar la autodisciplina como hábito. Necesitamos prácticas que nos den el hábito de seleccionar nuestros hábitos –aceptar o rechazar los impulsos de nuestra mente y nuestras emociones de acuerdo a cómo estás nos sirvan a nosotros y a nuestra conciencia. El estilo de vida de 3HO y las meditaciones de Kundalini Yoga no están diseñados para traernos un estado de ánimo placentero o escudarnos en un manto de seguridad durante las transiciones fundamentales y el dolor de la vida. Yogi Bhajan las compartió para darnos a cada uno la oportunidad de cumplimentar nuestro destino; para ser victoriosos; para transmitir excelencia y calibre: para reconocer la vida como un regalo; y para compartir nuestra elevación con cada ser. Él nos lo dijo directamente: 


El dharma no es un refugio, tampoco es un albergue para el alma afligida. Es el punto de fuerza para subir y experimentar tu excelencia. (1984) 


Mientras mantenemos en equilibrio las experiencias de nuestra vida, ¿cómo perdemos nuestro ritmo, nos distraemos y olvidamos nuestro propósito? Normalmente es porque estamos dormidos. Asumamos que la mano de un maestro o la gracia nos han despertado y tenemos una experiencia vívida de nuestro propósito. Nosotros sentimos la presencia persistente de nuestros dones especiales. Nuestros cuerpos se llenan con un flujo de energía, intuición y pasiones que alimentan el cumplimiento de nuestro destino. Sin embargo, metemos la pata. ¿Por qué lo hacemos? 

De niños no somos entrenados para tener dignidad, autorespeto y amor por nosotros mismos. Si hubiéramos tenido ese entrenamiento, podríamos fácilmente comprender esto. “En el principio eres tú, en el medio eres tú, y al final eres tú”. En cambio, quedamos atrapados en patrones de emociones y pensamientos que son temerosos, enojados, orgullosos, impulsivos o fantasiosos. Nosotros confundimos nuestro ego con nuestro Ser, nuestras pasiones con nuestros compromisos y nuestra lujuria con el amor. En realidad podemos escuchar a otros, ser vulnerables y compasivos, sólo si hemos encontrado nuestra propia consciencia, sólo si confiamos en nuestro Ser. 


Evaluar, Tener una Cita y Tentar 


Cuando dependemos sólo de nosotros mismos, en vez de confiar en nuestro Ser Infinito, empezamos a depender de nuestro ego y buscamos satisfacción emocional. A partir de aquí nosotros hacemos tres cosas muy comunes: evaluamos, tenemos citas y “enganchamos”. Nos evaluamos pensando que somos el único poder y que nuestras necesidades y nuestros planes son lo más importante. Quedamos atrapados en nuestros propios juicios y los juicios a otros cuando las cosas no salen como queremos. Juzgamos positivamente también, pensando que podemos asegurar esas cosas y mantenerlas. Juzgando así nos limitamos y cerramos el corazón no permitiéndole entrar en la totalidad de la realidad que es la canción del alma y cuya melodía es cambio, polaridad y amor. 

Nosotros hacemos citas y salimos con todos y con todo, pensamos que obtendremos lo que queremos si salimos con muchos o si encontramos la persona apropiada. También constantemente buscamos el trabajo acertado, tratando de aferrarnos al estatus correcto. Entre tanto, podríamos estar disfrutando todo lo que nos llega y todo lo que se va, tomando conciencia de que cada día tenemos una cita con el destino, con el Infinito y con Dios. La sutileza, la intuición y la habilidad de dirigir nuestra inteligencia nos da la certeza de que alcanzaremos nuestro destino. 

Tentar es cuando enganchamos a todos y a todo ejerciendo un control emocional, en vez de reconocer a la gente por quienes realmente son, o a las situaciones por lo que realmente son, sin entender que ellos tienen un destino también. Es como si estuvieras clasificando a alguien, como un burócrata cósmico, en términos de tus necesidades en vez de ofrecerles un abrazo compasivo que invita al gozo y la espontaneidad al aceptar a todos como un regalo de Dios. Estos comportamientos son instintivos y requieren de una práctica consciente y de la autoelevación para ser redirigidos. 

La meta de un yogui es una existencia no dual. Sin embargo:

“La vida no es otra cosa que atravesar polaridades con dualidad, tendrás tanto dolor que te volverás loco. Es verdad, créeme. Yo lo sé. No puedes cambiar la dualidad. Todo tiene dos lados –cada moneda tiene dos caras. No puede ser un solo lado. Hay un Dios y hay igualmente Maya. Por lo tanto la Ley de la Dualidad es que hay una Ley de la Polaridad. La Ley de la Polaridad es que hay una dualidad. Están entrelazados.”

Yogi Bhajan, 5 de enero de 1994

No hay comentarios: