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martes, 12 de mayo de 2009

MUDRAS




MUDRAS



Un Mudra es un gesto o posición, normalmente de las manos, que atrapa y guía el flujo de energía y reflejos al cerebro. Doblando, cruzando, estirando y tocando los dedos y las manos, podemos hablar con el cuerpo y la mente, dado que cada área de la mano está relacionada con cierta parte de la mente o del cuerpo.

En cada mudra debe ejercerse suficiente presión como para sentir el flujo de energía a través de los "nadis" (canales psíquicos) en los brazos, pero no tanta como para enblanquecer los dedos.

Kundalini Yoga es muy completo. Para realizar los ejercicios de las kriyas se emplean diversos elementos como son los mantras, las asanas, las diferentes posiciones oculares, o los mudras, esos gestos bellos y enigmáticos que se realizan con las manos.

A lo largo de su historia, la humanidad no tan sólo ha utilizado los gestos de las manos como base de la comunicación, sino que también con la finalidad de conectar con su divinidad y sanar su cuerpo, mente y espíritu. Actualmente muchas culturas conservan en sus tradiciones el significado de estas posturas psíco-energéticas, pero por desgracia en la nuestra estos significados se transmitieron a unos pocos, quedando prohibidos para el resto. Es por eso que ahora nos maravillamos ante algo que de hecho es universal. Y tan innatos son, que los usamos en el día a día cuando movemos la mano cerrada en puño con el índice estirado al aleccionar a un niño, o cuando aplaudimos algo que nos gusta.

Los efectos de los mudras se dan en el ámbito físico, energético y psíquico.

Los dedos están conectados por medio de los nervios con diferentes áreas del cerebro, así como con otros órganos -los pulmones son un ejemplo- o las glándulas endocrinas. De esto se deduce que cuando nos lavamos las manos o acariciamos a nuestra mascota, estamos haciendo más de lo que parece.

A nivel energético afectan el funcionamiento de los chacras, redirigen la energía que circula por los canales sutiles y ayudan en el despertar de la energía Kundalini.

Muchas divinidades aparecen realizando mudras. Estos mudras son rasgos de su carácter o del nivel de su conciencia. Al meditar en ellos despertamos en nosotros aquellas cualidades que representan.

Algunos mudras usados habitualmente son:

Gyan mudra


La punta del pulgar toca la punta del dedo índice, estimulando el conocimiento y la habilidad. El dedo ínice está simbolizado por Júpiter, y el pulgar representa el ego. Gyan Mudra imparte receptividad y calma.

Gyan mudra activo






El primer nudillo del dedo índice está doblado debajo del primer nudillo del pulgar, impartiendo conocimiento activo.

Shuni mudra


Punta del dedo del corazón (simbolizado por Saturno) toca la punta del pulgar, otorgando paciencia.




Surya o ravi mudra


Punta del dedo anular (simbolizado por Urano o el Sol) toca la punta del pulgar, otorgando energía, salud e intuición.




Buddhi mudra


Punta del meñique (Mercurio) toca la punta del pulgar para lograr una comunicación clara e intuitiva.




Cerradura de venus



Entrelazamos los dedos con el meñique izquierdo por debajo, con el dedo ínidice derecho por encima para los hombres, y el izquierdo para las mujeres. Los montículos de Venus en la base de los pulgares se presionan juntos canalizando sensualidad y sexualidad, produciendo equilibrio glandular, ayudándonos a concentrarnos.


Mudra de júpiter


Con los dos dedos índices juntos, el poder de Júpiter, o buena suerte y expansión son activados. Juntos concentran nuestra energía para atravesar barreras.



Mudra de la oración


Las palmas están apretadas juntas, neutralizando y equilibrando Yin y Yang, para centrarse.


Cerradura del oso


La palma izquierda está girada hacia fuera del cuerpo y la palma derecha está girada hacia el cuerpo, con el pulgar por encima y los dedos doblados y enganchados juntos para estimular el centro del corazón e intensificar la concentración.


Buddha mudra
:


La mano derecha descansa sobre la izquierda para los hombres, y la izquierda sobre la derecha para las mujeres, palmas hacia arriba, las puntas de los pulgares tocándose formando un gesto receptivo.